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Premisas básicas

Si tomamos un punto de partida del cual arrancamos para plantear la experiencia pedagógica que proponemos en este curso, éste es el de poner la importancia en las relaciones más que en los elementos en sí mismos.

Esta idea que promueve una situación dinámica de los problemas y relativiza los absolutos, abarca diferentes niveles de consideración. Desde el que comprende la relación docente y alumno, como la de éste con su grupo de compañeros, o con su propia producción de trabajo, con un verdadero criterio realimentador. Más especificamente referido a los contenidos de la materia, el que considera la relación entre la realidad individual y la objetiva, entre lo concreto y lo abstracto, entre lo empírico y lo sistemático, entre la intuición y la inferencia, entre la práctica y la teoría.

Frente al problema educativo, dada la actual realidad universitaria, y ante las alternativas extremas e hipotéticas de educar al individuo adaptándolo a un modelo ideal, o de hacerlo estrictamente según sus potencialidades individuales, surge la necesidad de compatibilizar una educación masiva con una individual.

Una educación masiva responde a una inflexible realidad e impone características como la de ser objetiva, verificable, pública y programada, en el más alto sentido asignable a estos términos.

Una educación individual implica capitalizar las potencialidades de cada uno a medida que éstas se van desocultando en el desarrollo del proceso educativo, acotando, pero nunca restringiendo, un camino previamente esbozado.

Proponemos un taller de experimentación, donde el buscar y el encontrar resultan conceptos equivalentes, entendiendo la búsqueda como un continuo retorno de preguntas y respuestas que devienen en una nueva pregunta. No creemos en procesos congelados y, por lo tanto, las experiencias que intentamos realizar en este curso son abiertas, desarrollándose a partir de un constante problematizar.

Recordemos que en la enseñanza no interesan tanto los resultados inmediatos como el real avance de la personalidad del individuo, potenciando lo perceptivo y lo creativo a través de la observación reflexiva y el uso de metodologías versátiles, dado que en la actualidad todo conocimiento resulta insuficiente y de pronto desgaste. El trabajo de taller apuntará a liberar al educando de esquemas, a alimentarlo con experiencias y a crear criterios que le permitan resolver problemas.

Consideramos al lenguaje gráfico como una herramienta esencial para el diseño. Pero las formas dicen por sí mismas. Se trata entonces de dos lenguajes diferentes, interdependientes desde el diseño. Todo acento en la consolidación de un lenguaje gráfico apuntará al acto de crear formas.